O de una en particular, mejor dicho. Sí. Hay una cara de orto en particular que me rompe soberanamente las pelotas (y acá se fue toda la sutileza por el caño).
Resulta que las personas, en algunos momentos tenemos cara de culo porque el día no ayuda, porque nos fue mal en algo, porque se nos cagaron los planes, porque nos dejaron plantadas/os, etc y miles de etc más. Y esos rostos de disgusto con vaya-a-saber-usted-con-qué son entendibles, porque si uno pregunta si está todo bien o si le pasa algo, nos van a saber explicar.
Pero no. Esta cara de culo es particular, y tiene algo que me molesta mucho: no saber si la mina que la porta tiene un problema de expresión facial, tiene la constante sensación de estar oliendo mierda, si su ego es lo suficientemente alto como para estar pensando “qué hago yo acá con todos estos tontos que no sirven para nada, si yo estoy para un nivel más alto que esto”. No sé, me da un poco de lástima a veces, porque no la conozco y no se que puede estar pasando en su vida como para que esté así; eso lo pensé los dos primeros días de clase, pero cuando el tiempo pasó y vi que era un nuevo caso de “cara de culo crónica”, me jodió.
A la cara de culo, le tenemos que sumar la predisposición que tiene para saludar. A ver, flaca, si llego a la facultad y vos estás hablando con nuestros compañeros -a los cuales yo también conozco- y empiezo a saludar uno por uno, a vos también te voy a dar un beso y decirte “hola”, no me pongas cara de “que me saludas a mi, si nunca te dirijo la plabra”. Cortesía, eso es, pelotuda; porque si por mí fuera ni te miro, pero soy educada.
Además, una vez sentadas en el curso (yo me siento en la fila de al lado, un par de lugares más atrás) te das vuelta para mirarme y ponerme cara de otro. Particularmente a mí (si! no te creas que no me doy cuenta) que ni me conoces, nunca entablaste conversación conmigo ni nada. ¿Me tendrás envidia? jajaja no sé, pero de seguro que pensás que puedo llegar a ser una amenaza para vos. Y si no es así, andá del mismo cirujano que te hizo las tetas para que te arregle la cara (yo, hubiera empezado por ahí).
Asi que ya sabés, cara de “estoy oliendo huevos en mal estado”, chupate esta mandarina y dejate de romper las pelotas, que ya demasiado agitadas están las cosas como para que vos le pongas cara de orto a la vida. disfrutá un poquito, que cuando estés vieja (además de cascarrabias) vas a lamentar no haber sido un poco más optimista y ponerle un poco de sabor a la cuestión.